—Y ¿qué es un matrimonio ventajoso?—se atrevió á preguntar todavía, á poco rato.

—Matrimonio ventajoso—contestóle César—es el que se contrae con un hombre muy rico...

—¿Aunque no se le quiera?

—Aunque no se le quiera.

—¿Aunque no sea joven ni bello?

—Aunque no sea bello ni joven.

—No puede ser eso,—exclamó la joven con admirable ingenuidad.

—No puede ser—repitió el primito con un poco de amargura,—y, sin embargo, se ve muy á menudo.

—Pues, por esta vez, no lo verás, César,—concluyó con aire resuelto la inexperta chica.

—¡Que Dios te oiga... y te lo pague!...