—¿Viudo, acaso?
—¡Calle usté, señor! soy mozo soltero.
—Vamos, no te hace gracia el matrimonio.
—Lo que es relative á eso, bien me gusta. ¡Caráspitis si me gusta!
—Entonces, ¿para cuándo lo dejas?
—¿Pues qué edá me echa usté?
—Á juzgar por las trazas, más de treinta y cinco.
—Cumplílos por febrero.
—¿De qué año?
—Del que corre, señor; pues ¿de qué otro?... Y sépase que en lo tocante á proporciones, así las he tenido, sin alabanza.