—Vamos, eso quiere decir que algo se teme.

—Figúrate que en lugar de herir el rayo á ese peñasco que ha rodado enfrente, le da la gana de desgajar uno de los que hay sobre nosotros... y ayúdame á sentir.

—Eso hubiera jurado yo que sucedía, señor... ¡Válgame Santa Bárbara bendita, qué noche!... Le digo á usté que otra como ésta no ví jamás. Ni aunque se hubiera desatado en la hoz el mismo P...

Y tapóse la boca el hombre, sin pronunciar la palabra por entero. Sonrióse el de á caballo, y dijo:

Pateta quisiste decir.

—No niego la verdad, señor.

—Y temiste que yo me ofendiera.

—Relative á ese caso... no sé qué decirle.

—Ya sé que me llamáis así.

—¡No es poco saber, que digamos!