—¿Cómo?... Haciendo que yo pueda salir de este presidio; pero con la cara descubierta, como la llevan las mujeres honradas... al lado de su marido.

—¡Solita!

—¡Gedeón!

—¡Esas tenemos!

—Pues ¿qué pensabas, desalmado?

—¡Canastos!... Conque... Pues hombre, ¡me gusta la salida!... ¡Y yo que venía esta noche más tierno que unas mantequillas!

—¡Bien se te conoce!

—¡Tales caricias me haces tú!

—¿Dónde están mis agravios?

—¡Pues digo!...