XX
UN INCIDENTE
La escena representa otra vez el gabinete de Gedeón.
Éste se halla repantigado en la butaca contigua á la mesa de escribir, y atusa las greñas de Adonis; el cual parece dormirse, de gusto que le da el suave manoseo de su amo.
Si es lícito meternos donde no hacemos falta, conste también que Gedeón está pensando en la cada vez más obstinada insistencia de su criada en no traer todavía á Merto á su lado.
Transcurre largo rato así.
Entra Regla con una carta en la mano; pónela en las de Gedeón; dícele que la ha subido la portera, y se va.
Gedeón se fija en el sobre; frunce el entrecejo; apea de un revés á Adonis, que exhala un débil gemido de sentimiento, como diría un novelista elegante; abre la carta, y lee para sí lo siguiente, pero con la más desastrosa ortografía, que yo no quiero copiar:
«Querido Gedeón: Como hace semana y media que no te veo, te escribo para decirte que en cuanto recibas ésta, vengas á verme, pues hay dos casos muy graves de que tengo que enterarte.