—¿Cómo vas con tu nueva vida?—le pregunta en crudo el recién hallado.

—Pues, así, así,—responde Gedeón haciendo rechinar sus dientes.

—Al principio se extraña un poco.

—Efectivamente, algo se extraña.

—Pero ya habrás palpado ciertas ventajas...

—He sido poco afortunado en mi casa, si he de decirte la verdad.

Aquí resume en breves, pero pintorescas palabras, cuanto el lector sabe de sus amarguras domésticas.

—Mal anda, en efecto, ese ramo—dice el otro;—pero todo consiste en acostumbrarse.

—Ya.

—En cambio, irás llenando aquel romántico vacío y aquellas... ¿eh? de que tanto nos hablaste en la ocasión de marras...