—¿Cuál?

—Establecerte á tu gusto.

—Exigencia de carácter: no sé dormir ni descansar con pulgas en la cama.

—Pues, amigo, yo soy tan viejo como tú, y nada me dice la razón que se oponga á mis inclinaciones, ni dejo de entregarme á ellas por molestia más ó menos.

—No las tendrás.

—¿Quién está sin alguna? «El saberlas vencer es ser valiente.»

—Pues cree que te admiro y te envidio.

—Resueltamente te ahogas en poca agua.

—Podrá ser.

—Y de todas las contrariedades de que te quejas tienes tú la culpa.