—Pshe... pamplinas del arca, motivao á que estoy en ayunas...

—Por lo demás, Nisco, igual que antes... en todo lo que no esté reñido con el nuevo estado, se entiende. Si quieres continuar las lecciones...

—¡Lecciones!... Para lo que valgo y soy, creo que ya he aprendido en tu casa... todo lo que es menester. Con que, adiós, Pablo.

—Adiós, Nisco.


XXI

PRÓLOGO DE UN DRAMA