Y no se equivocaba don Valentín: era él, ó, por lo menos, algo que lo aparentaba. Á la vuelta del recodo, á pocas varas de distancia, apareció un grupo armado y vestido como el héroe suponía. El grupo no llegaba á una docena de hombres; pero era un ejército para don Valentín, solo y viejo y casi inerme. Nada le importó esta reflexión que no pudo menos de hacerse: antes le infundió mayores bríos en medio de aquella fiebre que le estaba devorando horas hacía. Se afirmó sobre los pies, enderezó cuanto pudo el encorvado cuerpecillo; y temblando de entusiasmo desde la coronilla hasta los talones, gritó, resuelto á todo, presentando el jadeante pecho al enemigo:

—¡Alto ahí!

Y el enemigo se detuvo; y aun hizo más, para gloria de don Valentín: retrocedió, acaso porque creyera que había fuerzas militares detrás de aquellos arreos, en cuya vetusta é inusitada conformación no pudo reparar de pronto y á tan escasa luz como la intermitente de la luna; pero es lo cierto que retrocedió, y á esto se atuvo el héroe.

—¡Cobardes!—gritó en seguida, ebrio de entusiasmo, partiendo hacia los ocultos invasores.—¡Huís de un hombre solo, viejo y desarmado!... ¡Dadme la cara, bandidos!

Esta baladronada, que puso en evidencia su pequeñez y su soledad, perdió á don Valentín. Sin ella, acaso hubiera corrido aquella noche detrás del enemigo alucinado. Pero éste se rehizo con la advertencia, y se encaró con el extraño retador.

—¡Matadle—dijo el que mandaba allí,—si no se entrega callando!

—¡Entregarme yo!—exclamó don Valentín,—¡y á vosotros, infames!... ¡Muerto, sí; pero rendido, nunca!... ¡Viva el Duque!

Y se lanzó, blandiendo el sable, al enemigo que, á su vez, le embestía.

—¡Viva la lib!...

El infeliz no acabó de dar este segundo grito de su heróico ardimiento, porque se sintió oprimido y atropellado por aquellos hombres; los cuales, al verle un momento después, en el paroxismo de su rabia, caer de espaldas en la calleja y quedar inmóvil, creyéronle muerto ó poco menos, y allí le dejaron, continuando ellos el camino que antes llevaban.