Llegóse una vez á cobrar la paga del mes á secretaría, y diéronsela con la merma de cierta cantidad que le correspondía pagar por no sé qué gastos hechos por todo el Claustro de profesores.
—Venga mi paga entera,—dijo don Bernabé negándose á recoger lo que le entregaban.
—Pues ahí la tiene usted—le replicaron.—Tanto que usted debe, y tanto que le entrego, hacen lo que le corresponde.
—¡Venga mi paga entera, candonga!—insistió.
Diéronle lo que le faltaba.
—¿Cuánto debo yo?—preguntó al tener todo el dinero en la mano.
—Tanto.
—Pues ahí va,—dijo entregándolo y guardándose el resto después de contarlo.
—¿Cuánto le queda á usted ahora?
—Tanto.