—¡Dígole á usted con Gabielón!... ¡Habráse visto envidioso y desaseado!... ¡Tres borrones en una plana!... ¿Y qué le dijo el maestro?
—Le pegó tes coquetazos.
—¡Bien hecho!
—Y dipés le volvió á palotes.
—¡Chúpate ésa!... ¿Y de qué escribes tú?
—De Zaramagullón.
—¡Hombre!... ¿Y qué es eso?
—De pimera con ese letero.
—¡Ya! Y ¿cómo te llamas?
—Pelín Benabé de lo Zantos.