—¡Cáspita! me parece mucho.
—¿Po qué?
—Porque eres tan chiquitín...
—¿Y qué?
—¡Y son tantos los nombres!... no podrás con ellos.
—Ya queceré yo más.
—Cierto es. Y cuando crezcas ¿qué vas á hacer?
—Cuando yo sea gandón, gandón, voy á ser general.
—¡Hola!
—¡Á mí me gusta mucho ser general!