—¿Por qué?

—Porque los generales tienen pumero en el ticornio, y banda, y sable de oro, y muchas cuces en la casaca; y cuando pasan, todos los soldados les hacen la venia; y van á caballo... y comen con el rey.

—Bien está eso; pero los generales, amigo Pedrín, van á la guerra, y allí...

—Dice papá que no.

—Muchos hay de ésos, según cuentan; pero algunos van á ella y salen heridos.

—¿Y se mueren?

—Á veces... Pero vamos á ver: si tú fueras general ahora mismo, ¿qué harías?

—Lo pimero, llamar á los civiles y pender á Gabielón.

—Lo sospechaba.

—Poque Gabielón me hace mucho de rabiar.