Por eso llevan el de intolerantes tantos caracteres dóciles, y creen poner una pica en Flandes, y hasta se llaman guapos chicos y excelentes sujetos en la sociedad, los que en ella entran con todas, como la romana del diablo, menos con el sentido común. Quod erat demonstrandum.
Á pesar de ello, y aun de la mucha saliva, que al propio asunto hemos consagrado en nuestras conversaciones verbales, júzgole apenas desflorado. ¡Cuánto me queda todavía que oir de los inofensivos labios de usted!
Entre tanto, y dicho lo dicho, despidámonos por hoy, con la íntima satisfacción, bien añeja en nosotros, de haber pasado juntos, en espíritu, un agradable rato, sin murmurar de nadie ni ofender al prójimo con hechos, con dichos ni con deseos.
1880.
EL CERVANTISMO
El Diccionario de la Academia no contiene este vocablo; pero es uno de los propuestos por el último de los individuos del insigne cuerpo literario para la edición que está imprimiéndose. Por si la Academia no le acepta, conste que entiendo yo por
Cervantismo: La manía de los CERVANTISTAS; y por
Cervantista: El admirador de Cervantes, y el que se dedica á ilustrar y comentar sus obras.
En rigor, pues, estos párrafos debieran haberse incluido entre los que, bajo el rótulo de Manías, quedan algunas páginas atrás; pero son tantos, y de tal índole la enfermedad á que se refieren, que bien merecen vivir de cuenta propia y establecerse capítulo aparte.