—En hora buena; pero sírvale á usted de gobierno que la puse de patitas en la calle en cuanto empezó con esas historias.
—¿Nada más que por eso la despidió usted?...
—Es que hoy por ti y mañana por mí.
—Pero, ¿qué es lo que dijo? ¡Alguna tontería!
—Por supuesto; pero irrita oirlas.
—Á mí no me importaría tres cominos.
—Cuando son cosas serias...
—En mi casa hago lo que me da la gana.
—Mucho que sí; pero... cuando se aumenta...
—Por eso quisiera saber lo que ha dicho.