Porque amistad es hoy una palabra vana: es un papel sin valor, que nadie toma, aunque le encuentre en medio de la calle.
La amistad, tal como la comprenden los hombres de buena fe, es una señora que, si bien produce algunas satisfacciones, en cambio acarrea muy serios compromisos, y no es esto lo que nos conviene. Hállese un afecto, llámese como quiera, que aparentando las primeras evite los segundos, y entonces estaremos montados á la dernière. En esta época de grandes reformas todo lo viejo debe desaparecer como innecesario, si no quiere pintarse al uso moderno.
Dar los días á la señora de A.; despedirse de la condesa de B.; apretar la mano al barón de C.; refrescar con el capitalista D.; hablar en calles, plazas y cafés de la última reunión de las de Tal, del te de las de Cual; decir «á los pies de usted» á cuantas hembras crucen por delante de uno, y no conocer á fondo á nadie, es lo que se llama vivir á la alta escuela moderna; ser un fuerte apoyo de la flamante sociedad.
¡No se concibe cómo se arreglaban las gentes cuando no se conocían las tarjetas, ni se pagaban los afectos con papel-visita!
Por eso tenemos el derecho de reirnos de su crasa ignorancia.
Pero no te rías, lector, en este momento, porque vamos á entrar de lleno en el asunto, y el asunto es tan serio, que la menor sonrisa le profana.
Descúbrete, pues, y chitito.
La visita de rigor es un vínculo sui géneris que une á dos familias entre sí. De estas dos familias no puede decirse que son amigas, ni tampoco simplemente conocidas: son bastante menos que lo uno y un poco más que lo otro; es decir, están autorizadas recíprocamente para no saludarse en la calle, para hacerse todo el daño que puedan; pero no deben prescindir entre sí del ofrecimiento de la nueva habitación, ni de la despedida al emprender un viaje, ni de la visita al regreso, ni del regalo de los dulces después de una boda ó de un bautizo.
Esta definición parecerá un poco ambigua á primera vista; pero si se reflexiona un poco sobre ella, se comprenderá menos.
Y lo peor es que no se puede dar otra más clara, porque lo definido es incomprensible.