—Nadie más.

—¿Y tiene usted descaro para acercarse á mí de esa manera?

—Me parece que un hombre honrado, con amor al trabajo...

—Le digo á usted que todo eso es hojarasca, música celestial.

—No comprendo...

—¿Ve usted esa montaña de papel que está sobre la mesa? Pues son recomendaciones de hombres influyentes en pro de necesitados como usted.

—Luego quiere decir que...

—Que está usted aquí de más.

—Tiene razón—dijo Juan para sí, retirándose:—las necesidades de esos hombres serán más antiguas y más grandes tal vez que la mía. ¡Cuando los recomiendan las personas influyentes!...

Acosado más de cerca por el hambre, buscó en más bajas regiones lo que en las altas se le negaba.