—Y ¿cómo me las acredita usted?

—Con mis obras.

—Pero ¿quién me responde hoy?...

—Mi palabra.

—¿Nadie más?

—¿Duda usted de ella?

—Como no le conozco á usted...

—Me llamo Juan Portal.

—Muy señor mío... pero nunca he oído ese nombre. Si usted me diera el de alguna persona de arraigo, yo me informaría.

—Soy muy joven aún, y ésta es la primera vez que busco el amparo de un extraño... Sin embargo, en la universidad...