—Corriente. Y ¿cuál es el nombre?...
—Conquistas y derechos de la razón.
—No me ha dejado usted concluir. Preguntaba por el nombre de usted.
—¡Ah! por el mío... Me llamo Juan Portal.
—Juan Portal, Juan Portal... Portal... Portal. No quiero publicar su libro de usted.
—No comprendo...
—Es harto claro. Juan Portal es un nombre desconocido en el comercio de libros.
—Y eso ¿qué?
—Que no le conoce á usted el público.
—Pero vea usted el libro y juzgue. Si es bueno, ¿qué le importará al público el nombre de su autor?