DON SILVESTRE.—Que se me está acabando la paciencia y temo que voy á echar por la ventana á ese bribón.
MERLÍN.—Que coste ese nuevo ultraje.
ALCALDE. (Á Merlín)—¿Jura usté? ¡Sí, ó no!
MERLÍN.—Que no se me falte, eso es lo que digo.
ALCALDE. (Al Secretario.)—Prepárese usté á escribir. (Á Merlín.)
Por tercera vez, ¿jura usté?… ¡¡Sí, ó no!!
MERLÍN.—¡Á mí se me ha faltao!
CLETO.—¡Yo quiero lo que es mío!
DON SILVESTRE.—Por eso te vas á llevar un par de guantadas.
CLETO.—¿Lo oye usté, señor alcalde?
ALCALDE (dictando á gritos.)—Visto, que el demandante Cleto Rejones no sabe una palabra sobre el derrumbe de la paré de su huerto;