Visto, que el único testigo que presenta del caso sabe tanto como el Cleto Rejones….
MERLÍN.—Pido la palabra.
ALCALDE.—¡Silencio!
MERLÍN (á gritos).—¡Yo quiero hablar!
ALCALDE.—Visto, que, sobre ser el testigo de mala ley, se permite faltar á la Justicia con palabras subversivas….
MERLÍN (gritando.)—¡Yo no falto á naide!; ¡eso es una impostura!
ALCALDE.—¡Al orden!… Y considerando las facultades que me asisten, y asimismo la caballerosidad del demandado y sus buenos antecedentes,
Condeno—á Cleto Rejones á quedarse con la paré derribada, si él no la quiere levantar por su cuenta, y á pagar las costas del juicio, como son:
Una peseta de papel;
Dos reales para el secretario,