EL TROVADOR
Ya del rubicundo Febo las relumbrantes guedejas sus destellos apagaron tras de las peladas selvas. Cueto, el ilustre lugar confín de la noble Iberia, el de las sensibles Hadas y retozonas Napeas; patria de grandes varones, cuna de tamañas hembras; Cueto, en fin, que no hay más que él, ni caben más en la tierra, duerme el sueño de los justos entre escajos y tinieblas. Nada turba su reposo, nada su quietud altera; ni un perro que ladre inquieto; ni un cencerro que se mueva; ni una vaca que, bramando, pida su ración de yerba; ni un suspiro, ni un lamento, ni una risa, ni una queja ………………………. ……………………….
De repente, y sin preludios, rasgando la bruma densa, un relincho se elevó hasta la celeste esfera, retumbando en las colinas cual la lúgubre trompeta llamando á juicio final al desquiciarse la tierra; y poco tiempo después, entre las zarzas espesas, vióse aparecer un hombre hacia el fin de una calleja, avanzando á grandes pasos, que marcaba con presteza sobre los duros morrillos, el son de sus almadreñas. Saltó en seguida un vallado, subió de un prado la cuesta, y en una casa fijóse de pobre y ruda apariencia. Entró luego en el corral sin aprensión ni cautela; y echando hacia atrás los codos y hacia delante la jeta, otro relincho lanzó mejor que la vez primera. Tosió dos veces seguidas, separó sus largas piernas, cargóse sobre el garrote, echó el sombrero á la izquierda; y abriendo de boca un palmo, fija la vista en la puerta, cantó con voz infinita estas sentidas
ENDECHAS
«En el corral de tu casa estoy, para lo que mandes, á las once de la noche con un frío que me parte.
»Si acaso no estás dormida
y escuchas estos cantares,
deja rodar una lágrima
de tus ojos, cuando acabe.
»En el día de San Juan
hará tres años cabales
que nos dimos la palabra
estando Lucu delante….
»¡Mala cólera me lleve
si pensé, Nela, engañarte,
ni en que me salieras luego
con que no quiere tu padre!
»¡La culpa me tengo yo,
burro, animal y salvaje,
que te tengo tanto amor
que en el cuero no me cabe!
»Yo no duermo ni sosiego
una noche ni un instante,
ni tengo salú completa
pensando en ti y en tu padre.