»Porque él me tiene la culpa,
y de aquí no hay quien me saque;
y él también tiene que ser
el que dé conmigo al traste.

»Ya la borona no me entra,
y el pan no me satisface,
ni me llenan las patatas,
ni me paran los bisanes,

»Ni se me abre el apetito
con vino blanco y panales,
ni aunque me dieran á pienso
garbanzos y chocolate.

»No voy el domingo al corro
si tú no estás en el baile,
ni me pongo otra camisa
que la que tú me bordeastes.

»Á escuras vivo de día
llorando á moco colgante,
hasta que llega la noche
y aquí me vengo á cantarte.

»Así ya se van pasando
tres años, Nela, cabales,
y así pasaré la vida
como de mí no te apiades.

»¡Mira que no puedo más
con estos pícaros males
que amores llaman las gentes
y yo llamo … barrabases!

»¡Mira que ya de penar
tengo el pecho tan inflante,
que parece el corazón
un puchero de los grandes!

»Yo bien quisiera, Neluca,
darlo todo al desbarate
antes que pasar la vida
rodando por los bardales;

»Pero si tú no te arrojas, como no puedo olvidarte, no me queda más remedio que algún rayo que me aplané.»