—¡Qué atrocidad!

—¡Otra!…; y al tenor de esos, todas tenemos mote…. ¿Pero ahora se desayuna usté?

—Le aseguro á usted que sí. ¿Y quién se entretiene en bautizarlas de ese modo?

—Pues en la enseñanza, cuando somos chiquillas…, ó en los bailes después, nunca falta alguno que, por reirse un rato de nosotras, nos ponga un mote; y como lo malo corre mucho….

—¡Vaya una barbaridad! ¿Y ustedes entre sí, se llaman por esos nombres?

—¡Quiá!… Pero lo sabemos; y como no la deshonran á una….

—Es claro…. Pero volvamos á la rubia.

—Parece que la tiene usté entre las cejas.

—Como me ha dicho usted que iban hablando de mí….

—¿Yo he dicho eso?