—Y usted es una de esas excepciones; y para que nunca caiga en el pecado de ponérsela, se lo advierto.
—¿Y qué habría en ello de malo?
—Que con la mantilla dejaría usted de ser un tipo lindísimo y de pura raza santanderina, para confundirse con la vulgaridad de las señoritas más ó menos cursis.
—Yo tengo amigas que llevan el velo muy bien.
—Es que el velo no le va bien á nadie, por que, sin cubrir una caballera fea, obscurece una bonita, y exige un chal que oculta las formas….
—¡Qué enterado está usté de esas cosas, ave María!
—Soy artista, Teresa.
—¿Y qué tiene que ver lo uno con lo otro?
—¡Friolera! Estudio la belleza dondequiera que la encuentro.
—Lo que usté estudia son picardías.