—Eso no es exacto, ni siquiera una razón en favor de los velos.
—Si á mí no me gustan tampoco; pero la moda…. ¿Qué está usté mirando con tanto empeño por las vidrieras?
—¿Por qué se ha puesto usted tan colorada?
—¿Yo? ¡Jesús!… Puede que sea usté capaz de creer que es por ese chico que está en el portal de enfrente.
—Eso se llama curarse en sana salud.
—Es que pudiera usté creer cualquiera otra cosa; y como es un chico que me carga…. Y eso que es muy buen mozo.
—Usted no me dice la verdad…. Yo conozco bien á ese chico y sé que no la esperaría á usted todos los días á estas horas si no tuviera grandes esperanzas por lo menos….
—¿Habrá sido capaz, el muy tunante, de decirle á usté lo que no es?
—Mi palabra de honor que no he hablado con él de este asunto.
—Es que como se ha visto tanto de eso….