—Tengo, tengo … dos y dos son cuatro…, cuatro … cuatro de á decinueve, primeramente.
—Bueno: pon una peseta con ellos.
—Ya está.
—Pus tendrás ahora cuatro duros.
—Cabales…. Ahora hay, por otro lao, dos pesetas en cuartos y dos tarines.
—Que son diez riales; y ochenta que tenías antes, noventa.
—Noventa. Ahora me quedan cuatro peseta de á cinco, y … uno, dos, tres … y dos, cinco … y uno, seis…; seis medios duros, que son….
—Que son, que son…; teníamos antes noventa riales, que con las cuatro pesetas de á cinco hacen, hacen … noventa, y luego veinte…. Si fueran diez serían ciento; ciento, y diez … ciento diez…. Luego, seis medios duros, que son tres.
—Y ciento diez, ciento y trece justos … hasta doscientos que debían de ser, ¡tiña!, mira si me falta dinero…. Y no te canses, Bolina, que cuando yo digo una cosa, ¡tiña!…
—Pero, peazo de animal, déjame acabar…. Si too lo embrollas. ¿Quién te ha dicho á ti que ciento diez riales y tres duros son ciento y trece riales?