—Porque se lo había dicho una adivina.
—¡Una adivina! ¡Qué te parece!
Tuvo que hacer aquí una larga pausa don Baltasar, porque este nuevo dato le hizo perder la serenidad que iba recobrando, y dijo después, con la cara entre las manos aún:
—Pero, hombre, si tanta fe tenía en la palabra de una embusterona de esas, ¿por qué no entró en la cueva á probar fortuna?
—Primeramente, porque el sujeto era algo receloso de suyo al auto de cuevas prefundas; dimpués, porque la puerta de esa no está tan en llano como la de mi casa; y en final, porque la mesma adivina le alvirtió que no se cansara en buscar ese tesoro que no estaba destinao pa él.
—¡También eso?—gritó aquí el Berrugo entre temblores y hormigueos de todas sus carnes.—¡Si te digo—añadió después de reponerse un poco,—que hay bestias con los sentidos más cabales que algunos hombres!... Y ¿qué has hecho tú, Juan Pedro, que no has metido mano á ese platal?... porque tú creerás también en esas paparruchonas.
—Yo, señor don Baltasar—respondió el Lebrato, no sé si con segunda intención,—estoy bien curao de sustos de esa clase, y sólo creo en que soy de los que nacieron pa jalar de la vida en beneficio de otros que la tienen bien regalona...
Y así se fueron acercando con la barquía al punto deseado por el Berrugo.
—Allí está la cueva,—dijo el Lebrato apuntando con el índice á un boquerón que se columbraba sobre lo que podía llamarse imposta de la fachada de aquella conglomeración ciclópea, y á una muy respetable distancia de lo que también se podría llamar cornisa de la misma fachada.
Lo primero que observó el Berrugo fué que la cueva, por la distancia á que se hallaba de la boca del puerto, y por tener enfrente la isla, debía caer en el eje mismo del rayo de luz lanzado por la linterna maravillosa de la hermana de don Elías. Después notó que la mar jugueteaba al pie del peñasco entre un enorme rimero de piedras que parecían desgajadas de arriba, y se estremeció de pies á cabeza al recordar la seña más importante de las que le había dado la adivina para orientación del tesoro.