—Está agotado; y además, tenemos al clero y a los maestros de escuela sin pagar, medio siglo hace.
—Y a mí ¿qué me importa? Lo que usted debe tener presente es que mi recomendado es en su pueblo el mejor agente de la política del Gobierno; que es un incansable propagandista de ella, y que tal vez a sus esfuerzos heroicos debo yo mi elección.
—En fin, hablaré con el jefe, y trataremos de complacerle a usted.
—¿Y cómo va mi asunto?
—Regularmente.
—No basta eso.
—Hay un obstáculo muy difícil de vencer.
—¿Cuál?