—¡Ya, ya!... Ya va para tiempo.

—Pues ¿en qué consiste la parada?

—A la vista está.... Soy pobre, no tengo arrimos ...

—¡Y me habían asegurado a mí que se le había ofrecido a usted la absolución libre a cambio de sus votos para el candidato del Gobierno!...

—¡Ya, ya!... Ofrecer, bien ofrecen; pero ...

—¿Pero qué?

—Que quiero yo cobrar adelantado, y ellos no quieren pagar hasta el día siguiente.

—Justo, para dejarle a usted en blanco, después de haberlos servido ... ¡Si anda ahora una pillería!...—concluyó Lépero, fingiendo cierta indignación, como si quisiera conmover al tabernero.

—Y ¿qué pleito es ése?—preguntó don Simón.

—¡Una verdadera infamia!—le respondió Lépero guiñándole el ojo—. Un supuesto contrabando, por el cual han formado causa a este pobre hombre, y le están arruinando miserablemente.