—De lo mejor.
—Curriente. Pues entoavía le apunto otras ventajas al mes de agosto... pa que veas si ajusto bien las cuentas en su provecho... Hombre soy, como tú sabes, más tentao del recreo que de la malenconia; ni me pesan los años, ni se me cansan los ojos al auto de echar unas canas al aire siempre que hay ocasión de ello, sin ofensa de Dios ni escándalo de las gentes. Me gusta coger el palo y ponerme la camisa limpia con la ropa de los domingos, en cuanto se toca á fiesta en cualquiera parte que no esté muy lejos. Pues dime tú si hay otro mes en el año como el de agosto, por lo tocante á romerías de las buenas y á ferias de lo mejor, y á la puerta de casa, como el otro que dice. Pues évate con el perojo rodero, y la buena breva, que me alampo por ello, y la manzana de nánjara, que sabe... ¡á ochentines, hombre, de puro rica que es!
—¡Y que tienes tú en el huerto buenos frutales de cada cosa!...
—¿Que si tengo? Una hermosura de Dios, compadre; y más siento yo un morrillazo á las ramas desde la calleja, que si me le encajaran á mí en metá de la nuca. Y como yo digo á los muchachos más de cuatro veces: «Pedímelo por la puerta, condenaos, que yo vos lo daré en mano propia, sin que me lo robéis malamente, con ultraje del árbol y riesgo, pa vusotros, de una taringa...». Porque no tiene el hombre la pacencia en el bolsillo pa usar de ella cuando más falta le hace. Y á lo que te voy: pues dame la mora, que ya blandea, y tómate...
—Por estipulao, compadre: estamos al corriente de la cosa en todo lo que me puedas decir á ese respetive: ya está visto el mes por esa cara buena, que por decir buena, tamién yo digo que lo es de verdá. Vamos al otro consiguiente.
—Voy á servirte, Mingo, y dígote que con gustarme tanto como me gusta este mes, no hay en todo él cuarto de hora sin amargores y espantos para mí.
—¿Por qué, hombre de Dios?
—Porque todos los males de mi casa han venío en agosto, y no ha pasao uno dende que yo nací, sin que me haya llovido algún mal. Por eso me pasmo de que estemos á decinueve ya, sin que haya llegao lo del año presente.
—¿Lo esperas como lo dices, Luco?
—Como el sol de mañana, compadre.