—Según lo que tú pidas.

—Lo más que puedas darme.

—¿Qué te dieron los otros?

—En el puño cerrao me cabe todo ello junto. ¡Si valiera el buen deseo!...

—Eso digo yo.

—¿Das media peseta?

—¡Echa dinerales! ¿Piensas que tengo mina?

—¿Puedes con un real?

—Ni tampoco con medio.

—Un perro grande...