«Es el estado perfecto del hombre—me respondió á vuelta de correo,—al decir no sé si del Espíritu Santo ó de un Padre de la Iglesia; pero el dicho es de autoridad competente, y el hecho de notoria necesidad, así por la ley de Dios como por la de la Naturaleza.—Pláceme verte llevar los pensamientos por tan buen camino. Hombre eres ya dueño de ti mismo; á nadie sino á Dios debes lo que vales y lo que posees, puesto que hasta con réditos has devuelto á tus hermanos (y era la pura verdad) las sumas del vil metal que te anticiparon para emprender la carrera. En cuanto á mí, sin contar las prodigalidades de la misma especie con que á menudo me agasajas, aún me debes mucho menos; pues, siendo tu padre, tus prosperidades son las mías, tus virtudes refluyen sobre mí, y tus glorias resplandecen en mis honradas canas.
»Pero ¿tienes, por ventura, elección hecha ya? Porque asunto es ese que me tocas, que no suele ventilarse sino cuando el corazón se halla interesado en él. Ese es, hijo mío, el punto más delicado de la cuestión: el acierto en la elección de compañera. Háblame de esto».
Y le hablé largo y tendido, porque hablar de ella y con ella, y pensar en ella, era mi incesante entretenimiento; y por lo mismo que él la había conocido descarnada y enfermiza, gasté un plieguecillo entero en pintársela tal como se había vuelto, y cerca de otros dos en ponderarle sus talentos y virtudes.
Contaba yo con que le había de alegrar la noticia, porque sabía hasta qué punto le tenía sorbido el seso la pomposidad de Valenzuela; pero con saberlo tanto, no pude imaginarme el grado de exaltación á que llegó su alegría al averiguar que estaba á pique de ser consuegro de tal hombre. Se conocía por lo irregular de la letra, de ordinario limpia y correcta, como la mejor bastarda de su tiempo, que le había temblado la mano al escribirme cuatro caras en folio, de ardorosos plácemes y de fervientes aleluyas, con maliciosas insinuaciones enderezadas á la probable quemazón de los Garcías. Por conclusión me preguntaba:
—«¿Y qué dice de esto mi buen amigo y, por la gracia de Dios y de tus altos merecimientos, mucho más que amigo dentro de poco, el excelente caballero don Augusto?».
La verdad es que ni siquiera había pensado en preguntárselo. Era asunto de la exclusiva dirección de Clara, y á su cargo corría el cumplimiento de todos esos preliminares íntimos. Yo, hasta entonces, no era oficialmente en la familia más que un amigo de la mayor confianza. De las cosas de Pilita y de las miradas de la duquesa, deducía yo que ambas estaban en el secreto de mis intenciones; y estándolo ellas, lo estaría también Valenzuela; pero como el parecer de estas gentes me tenía sin cuidado, mientras el de Clara se conformase al mío, ateníame á él sin pensar en otra cosa ni dárseme una higa por toda la casta de los restantes Valenzuelas.
Andando los días, y ya muy cerca de los últimos del invierno; regularizada la marcha de la cosa política; fríos los rencores populares, y cuando la familia Valenzuela, tras unos meses de recogimiento y de vida modesta y sosegada, salía á la calle á pie sin excitar la curiosidad sospechosa de las gentes que la conocían; cuando, merced á esta conducta prudente y á ciertas voces que yo había sabido propagar á tiempo, comenzaba el público impresionable á convencerse de que la fama había calumniado en más de la mitad de sus vociferaciones al fugitivo manchego, y se trocaban las maldiciones al padre en muestras de compasión á su familia, me dijo Clara:
—Ahora es la ocasión de hacer eso.
Eso era, según lo tratado en otras conversaciones, llenar el requisito, pro fórmula, de pedir oficialmente su mano.
Aquel mismo día escribí con la mía temblorosa, no por el miedo á una repulsa contra lo que estaba bien garantido, sino por lo que el acto me aproximaba á la primavera, una carta al desterrado personaje, con todas las finezas, declaraciones y salvedades de rigorosa necesidad en trances de tal naturaleza. Vestíme en seguida con algún esmero mayor que el de costumbre; y depositando con mi propia mano la carta en el correo, fuíme á ver solemnemente á Pilita.