Y así fué acabándose abril muy poco á poco; y empezó mayo con sus flores y sus pájaros... y sus nidos. Y un día me dijo Clara:

—Éste es el nuestro,—mostrándome hasta el fondo del recién preparado gabinete, verdadero nido de amores, entre bóvedas de misterioso ramaje.

Y aquella misma noche troqué por el dulce calor de sus blandos algodones, las yermas soledades y el frío de mis playas de soltero.

XXIX


Entre otras mil razones, porque el destino que desempeño aquí le tengo á la puerta de casa, como quien dice; es cómodo, sin responsabilidad alguna para mí...

—También es obscuro.

—Otra razón más en su favor: nadie repara en él, ni en mí, ni en ustedes...