—Ya lo veo... Pero eso es bueno pa sabido.
—El viento al sur no tiene malicia ahora: es viento de la estación.
—Ya nos hacemos cargo; y algo por eso, y mucho por lo que apura la necesidá, pensamos salir mañana. ¡Buenos ánimos llevará esta probe gente con el galernazo que les ha venío de arriba!...
Andrés se quedó pensativo unos instantes, y preguntó en seguida al patrón:
—¿Dice usted que mañana irán las lanchas á la mar?
—Si Dios quiere y el tiempo no empeora.
—¿Á qué va la de usted, tío Reñales?
—Á merluza.
—Me alegro, porque voy á ir en ella.
—¡Usté, don Andrés?