—Yo, sí. ¿Qué tiene de particular?

—De particular, no es cosa mayor, que abonao es usté pa ello, y la mar bien le conoce.

—Pues entonces...

—Decíalo yo porque podía usté aguardar á mejor ocasión.

—¿Qué mejor ocasión que ésta?

—Mejores las hay, don Andrés, mejores: siempre que está el tiempo al nordeste.

—Pues yo le prefiero al sur cuando es estacional, como ahora.

—Es un gusto como otro, don Andrés; aunque no verá usté un solo mareante que le tenga igual. Yo cumplo al respetive con decir lo que me paece.

—Y yo lo agradezco por el buen deseo... Con que no hay más que hablar.

—¿Por supuesto que querrá usté que le vayan á avisar á casa?