—¿Pero es posible, Luisa, que tú, tan fría con todos los que te tratan, tan dura de corazón con todos los que te miran, seas capaz de querer á nadie con ese fuego!...
—Bajo la nieve hay volcanes, Tolín: no sé quién lo dijo por alguien como yo; pero dijo en ello una gran verdad, según lo que á mí me pasa ahora...
—Pues, hija mía, para una vez que te quemaste... ¡no hay duda que fué bien á tiempo!
—¿Por qué lo dices, Tolín?
—Bien á la vista lo tienes, Luisa. ¡Te quemas por quien ni siquiera repara en ello!
—Pues ahora reparará.
—¡Ahora!
—Ahora, sí... porque hasta ahora no ha sido necesario.
—¡Luisa! ¡Tú no estás en tus cabales! ¡Á un hombre, quizá mal entretenido con una pescadora soez, ir á!...
—No hay tal entretenimiento, si es verdad lo que se ha contado.