Cuando volvemos á hallarle sustituyendo á su padre en el escritorio, ya la manía iba cesando: solamente pintaba algunas cosillas de tarde en tarde; pero el fuego de su amor al arte adentro le ardía aún, puesto que para recreo de su espíritu, quebrantado por el peso de las tareas del entresuelo, se encerraba en su cuarto tan pronto como entraba en casa, y se pasaba media hora en la contemplación extática de dos docenas largas de obras de su pincel, que, «puestas en cuadro» como lo mejorcito de la colección, adornaban las paredes. Allí estaban, años hacía, siendo la admiración de todos los que en la casa moraban y á la casa concurrían, con el respectivo rótulo al pie, en letras como cerojas, que decía así:

Lo hizo Antolín Liencres (de afición) el año de mil ochocientos y tantos

Y por si no era bastante el paréntesis del rótulo para ponderar el mérito de la obra, don Venancio, su señora, su hija, la doncella... cualquiera persona que, con cualquier pretexto (y entonces abundaban), introdujera á un visitante en aquel cuarto, tenía muy buen cuidado de decir, señalando cuadro por cuadro:

—Ésta es la Capitanía del puerto; ésta es la casa de Botín; éste es el castillo de San Felipe, con su catedral detrás; ésta es la lancha del Astillero, cargada de pasaje, á remo y á vela á un mismo tiempo... ¿Qué propio está todo, eh?... ¡Parece que está hablando cada cosa de por sí!

Y de añadir en seguida:

—Pues mire usted, todo lo pinta de afición. Jamás ha tenido maestro ni le ha querido... ¿Para qué, haciendo lo que él hace y sabiendo lo que sabe?

Andrés se dió muy pronto por vencido. Verdad que no le hurgaba mucho las entrañas el pundonor artístico. Cuando Luisilla vió á su hermano pintar barcos por debajo de la pata, y hasta despilfarrarlos como detalles decorativos de sus paisajes, dijo una noche á Andrés:

—Aprende, aprende, hijo. ¡Esto se llama pintar barcos... y botes!

—Mejor es manejar bien los de verdad, como yo los manejo,—respondió Andrés.

—Y andar con marinerotes... ¡y con marinerazas!—replicó Luisa con mucho retintín.