Muy poco tiempo después tiene lugar el completo eclipse de estos dos astros, que aparecieron entre los de primera magnitud.

Y llamo completo al eclipse, porque se necesita un ojo muy avezado a la observación para distinguirlos, de vez en cuando, en las alturas de un palco segundo del teatro, oscurecidos ya por la luz de una candileja; o describiendo, como fuegos fatuos, caprichosos giros y recortes en el Muelle, al desembarcar en él los indianos de un vapor-correo.

UN ARTISTA.


—¿Gusta Vd. que le sirva, cabayero?

—Sí, señor.

—Sírvase Vd. tomar asiento aquí... ¿Qué va a ser?

—¿Cuál?

—Digo si gusta Vd. cortarse, rizarse...

—Quiero que me afeiten.