—Ocho días hace que llegué de Madrí.
—Como en verano se aumenta la parroquia...
—No, señor: yo he venido de placer; quiero decir, a baños.
—Vamos, afeita Vd. por recreo.
—Hágase Vd. cuenta que sí; porque lo que sucede es de que al saberse que yo había venido, me solicitó el maestro; y yo, por hacerle un favor...
—Ya lo comprendo.
—Como a mí, en dejándome tiempo para bañarme, una hora para el café y otras dos para ir con los amigos al paseo, no me hace falta el resto del día...
—¿Y todos los años viene Vd. a bañarse aquí?
—No, señor. Esta es la primera vez; pero otros amigos de mi arte han venido otros veranos, y me han hablado muy bien de este pueblo. Lo demás, yo siempre he salido a San Sebastián. Hay muy buena sociedad allí.
—De modo que Vd. no piensa quedarse todo el año en esta barbería.