—Conque, vaya Vd. mandando lo que se le ofrezca para mi tierra.
—¡Tan pronto!
—Y la mitad me sobra.
—Como vino Vd. a bañarse...
—A matarme, dirá Vd.
—Es decir, que no han sentado los baños.
—En la misma boca del estómago..., y eso tan solo con olerlos. Conque, ¡figúrese Vd. si llego a probarlos!
—No comprendo...
—¿No se acuerda Vd. que le dije que el médico me había mandado tomar, antes de bañarme, dos libras...
—Mucho que sí.