—Veinte.

—Se andará. ¿Primeras Riosecana y Flor de Arriba?

—¿Para?

—Al quince: á diez y nueve y medio y diez y nueve y cinco octavos. Treinta mil.

—Sobre buena, diez y nueve y diez y nueve y cuartillo; dos meses, dos y medio: tres por ciento.

—Lo veré. ¿Nada más?

—Por aquí no.

Y se iba el agente y no le miraba siquiera el comerciante; y el que había encanecido siéndolo, se quedaba in albis.

En la correspondencia brillaba el propio laconismo. He aquí un modelo de los más explícitos que constaban, á media tinta, en el volumen no sé cuántos del copiador mecánico, ó de prensa:

«Muy S.r/m: En m/poder s/grata 1.° act.l; y silenciando puntos de conformidad, paso á decirle he desplegado de ella £m/0 8d/v c/ Butifarra y C.a, de Barc.na, por