—Alifonsa.

—¿Doncella, zagala ó cocinera?

—Cocinera.

—¿En qué piso?

—En el segundo.

—Está bien.

—Ahí va real y medio.

—No doy yo serenatas por menos de media peseta.

—No hace cuatro días la has dado por diez cuartos.

—Es que se ha subido el pan de entonces acá. Además, el nombre de aquélla era María.