—Conque en el supuesto, vos contaré el cuento de Arranca-Pinos y Arranca-Peñas.

—Ya se contó anoche.

—Enestonces vos contaré el romance de don Argüeso.

—También se contó.

—El del Soldado.

—¿Cuál es ése?

—Estaba una señorita
sentadita en su balcón;
pasó por allí un soldado
de muy buena condición...

—Se contó antanoche.

—Cuando yo vos decía que toos vos los había contao... ¿Sabéis el cuento de Rosaura del Guante?

—Está contao tamién.