—Muy gordo lo hilas, Sabel.

—Pa quién es mi padre basta mi madre.

—Mucho te abajas.

—No es porque tú me alevantes.

—¡No fuera malo!

—Pa que te lijaras...

—Buena bizma conozco yo que me sanara en un contao...

—Esa bizma no tiene tanta vertú.

—Más de la que tú piensas.

—¡Cómo no!...