—¡Ajuera too el mundo!... ¡Á ver, repite... repite... hombre!

—Que te digo que en tí y en tu padre y en tu madre y en tos tus cinco sentíos.

—¡Tú?

—Yo.

—¡Tú?

—¡Yo, sí, yo! ¿lo quieres más claro?

—Pus ahora lo vamos á ver: ya lo estás hiciendo... ¡Vamos!

—¡Hombre!...

—Y mujer... Así se prueban los valientes... ¿Á ver cómo lo haces?

—Vamos... no matientes la pacencia, porque si matientas la pacencia, me paece á mí que esa cara recondená...