—¿Qué? vamos á ver... ¿que harías tú á esta cara que no le debe ná á la del mesmo rey?

—¡Si no juera más que golvértela al revés!

—Cuidiao la mano, mucho cuidiao con ella; porque si matocas ni tan siquiera al pelo de la ropa...

—¿Qués lo carías estonces, eh?... vamos á ver, ¿carías?

—¿Qués lo caría? ¡Ajuera too el mundo! ¿Qués lo caría? ¡Pus atoca y verás!

—Pus prevócame tú.

—Que matoques te digo.

—Que te digo que me prevoques.

—¡Á ver si matocas!

—¡Á ver si me prevocas tú!