—¡Que no me sienta bien, y estoy comiendo dulce todo el santo día de Dios!

—Verdá es.

Y entrambos quedaron conformes en que no podía ser el alimento la causa de la ruinera de Paula.

Un día le dijo su marido:

—Paece mentira; pero los días se me hacen años, y si no fuera por el qué dirán, me largaba al monte á hacer un carro de leña, ó á levantar un vallao, ó á segar media ocena de lombíos. Y el demonches es que cuando éramos probes no me sucedía nada de esto: ahora con el ganao, dempués en el campo y más tarde en el avío de los trastos de la labranza, se me iba el tiempo en un periquete. ¿Cómo diaños se las arreglarán esos señores de la villa pa estar siempre contentos y entreteníos? Pus á fe á fe que nusotros tenemos tanto dinero como ellos, comemos de lo bien que se pué comer, y vestimos lo que nos da la gana. ¿Qué te paece á tí, Paula?

Y Paula, que aún tenía el ánimo más aplanado que su marido, no pudiendo explicarse la causa de ello, achacábalo, como todo lo malo que le sucedía, á los malos quereres, y echábalo por el amor de Dios.

Pretendió Blas en una ocasión aprender á escribir, ó, cuando menos, á leer, pues no se le ocultaba lo necesario que esto le era en su nueva posición. Llamó á don Canuto; participóle su proyecto y hasta recibió del dómine las primeras lecciones. Un mes necesitó para llegar á conocer las letras del abecedario; y como le fuese de todo punto imposible aprender á formar sílabas, tiró el libro por la ventana y renunció á su proyecto, fundándose en que le iba á costar muchos malos ratos y no estaba dispuesto á pasarlos, ya que sus medios le permitían vivir sin penas ni cuidados.

Entre tanto, iba engordándole el pescuezo más y más, y coloreándosele los ojos y las narices, y aumentaba cada día su ración de vino blanco y las horas de reposo sobre el montón de colchones.

Paula, por el contrario, enflaquecía visiblemente y perdía por horas el sano color de su cara; pero también aumentaba sus raciones de bizcochos y agua azucarada.

Al criado zurdo se le iba el día en escanciar vino á Blas y agua fresca á Paula.