El bendito sacerdote no pudo contener la risa al oir semejante desatino, y eso que no ignoraba que era versión aceptada en la Montaña como artículo de fe.

—En el presente caso—dijo formalizándose otra vez don Perfecto,—el acto de quedarse tía Bernarda en la iglesia cuando sus convecinos salen de ella, no significa sino que se queda á rezar mientras vosotros vais acaso á murmurar y á maldecir de ella; y si tú frecuentaras la iglesia tanto como esa bruja, la verías, como la he visto yo, permanecer allí muy á menudo las horas enteras sin que á mí se me haya olvidado cerrar el misal... Y ahora te digo que es ofender á Dios creer supercherías semejantes, y mucho más con relación á determinadas personas.

—Tamién la han visto encultar debajo del llar de la cocina el puchero del unto que se da pa dir á Cerneula...

—Lo que le habrán visto, sin duda alguna, ocultar, son hasta los mendrugos de borona que recoge de limosna, para que no se los roben los que, á título de bruja, se creen con derecho á atropellarle todos los días el pobre hogar...

Aquí llegaba el diálogo cuando se abrió con estrépito la portalada y cayó de hocicos en el corral un hombre.

—¡El Señor me dé pacencia!—exclamó Teresa juntando las manos al reconocer á su marido.

El primer impuso de don Perfecto fué correr á levantar al caído; pero éste no tuvo necesidad de su auxilio, porque, apenas besó el suelo, volvió á incorporarse, aunque no sin perder más de dos veces el equilibrio. Puesto ya de pie, con las greñas encima de los ojos, tirado el sombrero sobre el cogote, negros los labios, mal sujetos á la cintura los pantalones, medio vestida la chaqueta, los brazos al desgaire y desgarrada y tinta de vino la pechera de la camisa, comenzó á mirar en derredor de sí con esa vaguedad de vista propia de los borrachos.

El señor cura y Teresa le observaban en silencio.

—Sssufffrrrsss... sschsis—masculló el beodo fijándose más obstinadamente en don Perfecto.—¿Un carranclán en mi casa? Hombre, hombre, ¿qué me cuenta usté?... Conque en mi casa... ¡Ssssangrrrre va á corrrrrer aquí!...

Y se acercó más al portal.