La catedral es, sin disputa, uno de las mas grandiosos templos católicos de Europa. Todo es allí gigantesco, severo y sombrío, como las mas típicas catedrales góticas. Si las formas exteriores y casi todo el conjunto del edificio pertenecen á esa arquitectura majestuosa, hay muchos detalles sinembargo, como la famosa capilla Muzárabe, que corresponden al estilo morisco, por haber estado la catedral sujeta á cambiamientos sucesivos. Su espléndido pavimento de baldosas de mármol blancas y azules; sus cinco naves atrevidas sostenidas por ochenta y cuatro columnas colosales; sus veintitres capillas cuajadas de oro y ricos ornamentos; sus tres enormes rosetones y setecientas cuarenta y siete ventanas ogivales ó circulares cubiertas de vidrios primorosos de colores pintados al fuego; los mil adornos de las columnas y de las setenta y dos bóvedas de las naves, de una ligereza superior; la magnificencia de las sillerías del coro, cuyos bajos relieves son admirables; el esplendor de los tesoros ó joyas que pertenecen al templo; los ecos profundos de los órganos, repitiéndose en mil senos de piedra; la solemne oscuridad del recinto; los preciosos cuadros de pintura que adornan los sombríos muros; y el hormigueo de la multitud de piadosos y curiosos, circulando como átomos bajo la estupenda mole: todo eso hace de la catedral de Toledo, el juéves santo, un monumento que asombra, impone, embelesa y hace enmudecer….

Allí se comprende todo el poder de la fe, que no solo inspirara á los artistas de la Edad media, sino que les diera á sus pueblos-obreros la fuerza titánica para levantar esas montañas labradas de granito y piedra comun, cuajándolas de primores que revelan toda la tenacidad paciente de una creencia y las extravagancias de la supersticion. Allí se comprende tambien la fuerza de propaganda que ha tenido el catolicismo en otros tiempos, mediante la poderosa fascinacion ejercida sobre las muchedumbres por la majestad de los templos y la pompa soberana del culto[2].

Yo comparaba la inmensa riqueza encerrada en el «Tesoro» de la catedral, con la profunda miseria de las clases inferiores de Toledo, ciudad que vegeta en el aislamiento, sin industria, comercio, ni agricultura importante, y me decia con tristeza: «¡Qué bien haría la Vírgen de esta catedral si, imitando á Isabel la Católica, no ya para descubrir un mundo sino para resucitar á Toledo, destinara sus joyas de valor fabuloso para un ferrocarril que comunicase á esa imperial ruina con todos los pueblos del magnífico valle del Tajo!» De cada catedral de España, sin contar mas que los valores de lujo, puede salir un ferrocarril; pero no hay riesgo de que salga nada, sin que por eso falten las entradas.

Sin contar catorce conventos suprimidos de frailes, y veintitres de monjas, Toledo tiene ademas de la catedral veinte iglesias parroquiales, nueve capillas públicas y seis muzárabes. Asi, pues, los habitantes no alcanzan para las iglesias. Despues de la catedral, las mas notables como monumentos son: San Juan-de-los-Reyes, Cristo-de-la-luz, el Tránsito y Santa María-la-blanca;—las dos últimas, antiguas sinagogas. Es curioso observar que en Toledo habia durante la dominacion moruna seis iglesias, llamadas muzárabes, donde los cristianos mantenian públicamente su culto, con expreso consentimiento de los Moros. Parece que aquellos bárbaros infieles eran amigos de esa iniquidad de la filosofía moderna que se llama tolerancia religiosa. La Inquisicion española les pagó mas tarde á los Moros esa tolerancia en muy buena moneda….

Los reyes de España tenian la costumbre piadosa de celebrar sus triunfos militares con la ereccion de iglesias, ora se tratase de los Sarracenos, ora de los Portugueses ú otros enemigos. A la victoria de Toro, obtenida contra los de Portugal, debe su existencia la preciosa iglesia de San Juan-de-los-Reyes, de un gótico florido delicioso, mandada construir en 1476 por Fernando é Isabel; como se debe al triunfo de Don Alfonso VI, conquistador de Toledo á fines del siglo XI, la importancia de la curiosísima capilla denominada Cristo-de-la-luz, donde se ofició la primera misa despues de vencidos allí los Sarracenos. Llaman la atencion en lo exterior de la iglesia de los Reyes una multitud de grilletes, cadenas y otros instrumentos de prision, pendientes de los muros para recuerdo de los mártires de España, pues todos esos fierros les fueron aplicados en Granada á los prisioneros que estuvieron en poder de los Moros.

Si la iglesia, de una sola nave, formando cruz latina, es de suma elegancia y bella ornamentacion, el claustro no es ménos interesante, apesar de sus escombros, provenientes de un terrible incendio en 1809. Es curioso un enorme trozo de mosaico excelente que yace casi abandonado en el zaguan. En el piso alto llama la atencion un museo de cuadros de pintura, comenzado en 1840, compuesto de 730 cuadros y establecido justamente en la celda del famoso cardenal Jiménez de Cisneros, primer novicio del convento allí fundado.

Cristo-de-la-luz es una curiosísima miniatura de iglesia, cuyo mérito está no solo en el orígen y la antigüedad sino tambien en sus proporciones singulares. Mide aquel juguete de mezquita bautizada unos 18 piés de largo sobre 14 ó 15 de ancho, con la altura proporcionada, y es de estilo byzantino-arábigo, con tendencias en algunos detalles á la transicion del primer al segundo período del gracioso arte sarraceno. Seis navecillas cruzadas en opuestas direcciones, de tres en tres, y sostenidas por cuatro columnitas de granito, muy toscas, en que reposan arcos en forma de herradura, constituyen la bóveda, que se divide en nueve cúpulas casi microscópicas, todas diferentes, aunque análogas en su estilo. Si se pudiera arrancar y trasportar con sus cimientos aquel juguete de arquitectura morisca, podría figurar en el mejor museo de antigüedades como una joya de inapreciable valor.

La iglesia llamada hoy Santa María-la-blanca, abandonada y desierta, fué una elegante sinagoga, construida hácia fines del siglo XI por los judíos de Toledo; corresponde á la época de transicion ó segundo período del estilo árabe; y tiene adornos y formas interiores de un gusto delicioso. El techo es un precioso artesonado de cedro, y todo el cuerpo está dividido en cinco naves; siendo el total un cuadrilongo que mide como 80 piés de longitud por unos 62 de anchura y 50 de elevacion en el centro. Sostienen la techumbre 32 columnas octógonas, estucadas, en cuatro filas iguales, y sobre sus capiteles se alzan 28 arcos en herradura, con bellos arabescos, los cuales apoyan otros órdenes de columnitas preciosas, pareadas, que soportan inmediatamente los artesonados. Estas construcciones, que me eran enteramente desconocidas (si no es en fotografías), tenían á mis ojos un encanto infinito, y me hacian evocar mil recuerdos de la historia de los pueblos orientales, leidas en los años de mi primera juventud. Bajo el pavimento mismo hay subterráneos profundos que guardan los restos de muchos israelitas. ¡Cuánto no me hacia meditar sobre las peripecías de la humanidad el abandono de aquel antiguo santuario de una raza que, perseguida durante diez y ocho siglos por todos los pueblos en inmensa y atroz gavilla, ha regenerado al mundo en el siglo XIX, con el poder de sus enormes capitales y su actividad industrial y comercial, poblando á la Europa de Bancos, ferrocarriles, almacenes y fábricas! Los israelitas se han vengado de los pueblos perseguidores, dándoles el progreso y la prosperidad y organizando el crédito….

No ménos curiosa, aunque de proporciones muy distintas, es la otra sinagoga, llamada hoy iglesia del Tránsito, construida á mediados del siglo XIV. Don Pedro el Cruel no lo era mucho, segun parece, con los judíos ricos, y le permitió á su famoso tesorero y favorito, Samuel Levi, la ereccion de aquel bello santuario de la religion israelita. Su única nave sostiene un precioso artesonado; los muros son de un delicioso estuco, adornados con lindos azulejos en mosaico, y labrados con los mas primorosos arabescos del tercer período de la arquitectura árabe, completamente andaluza. Aquella sinagoga se asemeja por muchos de sus pormenores á un espléndido salon de la Alhambra ó del Alcázar de Sevilla.

Basta de iglesias para el paciente lector. A propósito de Don Pedro el Cruel, es notable por su interes histórico y sus sombrías proporciones la casa ó palacio que habitara en Toledo aquel salvaje coronado. Es un edificio informe y pesado, que da la idea de los calabozos y causa cierto estremecimiento al viajero que conoce algo las viejas historias de la vieja España. Aparte del admirable escombro del Alcázar, son interesantes en Toledo: algunas de sus puertas monumentales, que dan acceso á la ciudad por caminos en caracol, sostenidos por estupendos murallones; el magnífico puente de Alcántara, de un solo arco y todo de granito; y el colegio militar, edificio que fué convento y en cuya fachada, capilla, claustros y escalera monumental puede admirar el viajero una multitud de objetos de arte muy interesantes.